Vacaciones no es sinónimo de desorden total
Durante las vacaciones:
Todo eso es normal. El problema aparece cuando dejamos que el desorden se acumule sin ningún mínimo sistema, porque después volver a ordenar se siente eterno y agotador.
Paso 1: organiza para el uso real del verano
En vacaciones, la casa se vive distinto. Aprovecha eso a tu favor:
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Deja a mano lo que más se usa en verano (bloqueador, lentes, toallas, botellas de agua)
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Guarda temporalmente lo que no se ocupa
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Simplifica: menos cosas visibles, menos que ordenar
No se trata de perfección, sino de funcionalidad.
Paso 2: crea rutinas mínimas (no rígidas)
Las vacaciones no necesitan horarios estrictos, pero sí pequeños anclajes:
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Un momento fijo para ordenar lo básico del día
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Un lugar definido para mochilas, bolsos y carteras
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Una rutina corta de cierre nocturno (5–10 minutos)
Estas mini rutinas evitan que el desorden se dispare sin quitarte libertad.
Paso 3: aprovecha el verano para depurar sin presión
Enero es ideal para soltar:
Hazlo sin metas grandes ni exigencias. Una caja, un cajón, un espacio a la vez.
Menos cosas ahora = menos decisiones en marzo.
Paso 4: deja "semillas" listas para marzo
Sin hablar aún de listas escolares, puedes dejar mucho avanzado:
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Revisar mochilas y útiles que sirven
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Definir espacios base (zona de estudio, entrada, cocina)
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Pensar qué rutinas no funcionaron el año pasado
No es adelantar el estrés, es prevenirlo.
Paso 5: organiza tu mente, no solo tu casa
El mayor desorden no siempre está a la vista.
Un tip simple:
Eso baja la ansiedad y te permite disfrutar de verdad las vacaciones.
Vacaciones con intención = vuelta a la rutina más liviana
No es necesario transformar la casa ni la vida en enero.
Solo necesitas ordenar con intención, pensando en tu bienestar futuro.
Marzo llegará igual. La diferencia es cómo llegas tú.
✨ Disfrutar hoy también es una forma de organizarte.